El Oso Andino una prioridad de conservación para el país

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El Ministerio del Ambiente y Agua presentó el Plan de Acción para la conservación del Oso Andino, instrumento de gestión que fue elaborado con el apoyo del Grupo de Especialistas del Oso Andino del Ecuador, el cual permitirá implementar acciones para la protección de su territorio, la investigación y la educación ambiental como pilares para garantizar que esta especie pueda recorrer su ecosistema.

La pérdida de hábitat, la cacería y el tráfico ilegal han puesto en peligro de extinción al Oso Andino, una especie de mamífero emblemático de nuestro país de vital importancia para la conservación de la dinámica de los bosques andinos y los páramos por su rol como polinizador, propagador de semillas y modelador de los ecosistemas.

Por eso, el Ministerio del Ambiente y Agua presentó el Plan de Acción para la conservación del Oso Andino, instrumento de gestión que prioriza acciones para la protección de su territorio, la investigación y la educación ambiental como pilares para garantizar que esta especie pueda recorrer su ecosistema. Este documento fue elaborado con el apoyo del Grupo de Especialistas del Oso Andino del Ecuador.

Paulo Proaño, ministro del Ambiente y Agua (e), señaló: “este Plan de Acción, que se implementará por los próximos 10 años, nos permitirá conocer más de cerca al oso andino, y con ello podremos mejorar los mecanismos que actualmente el Gobierno Nacional implementa en el territorio ecuatoriano para mitigar las amenazas de esta especie, conscientes del valor ecológico y cultural que representa para el país”.

Según datos de esta cartera de Estado, el 31% de las áreas protegidas a nivel nacional son parte de la distribución del hábitat natural del Oso Andino, cuya presencia es sinónimo de un ecosistema saludable y permite medir el valor de los recursos naturales para el ser humano, pues el páramo es la principal fuente de agua para consumo.

El Plan de Acción del Oso Andino plantea diferentes estrategias de manejo, a partir de ejes como el diagnóstico y disponibilidad del hábitat natural, monitoreo de la especie, estudios genéticos. Asimismo, la ejecución de acciones para reducir la deforestación, aumentar las áreas de conservación y los corredores de conectividad, el fortalecimiento de capacidades técnicas y operativas en el manejo territorial, entre otras.

“Estamos convencidos de que la gestión integral del patrimonio natural, desde una visión participativa, permitirá alcanzar los objetivos de desarrollo planteados como una alternativa que nos permita a todos los ecuatorianos convivir de forma armónica con la naturaleza”, puntualizó el ministro Proaño.