El prolongado cierre del gobierno en Estados Unidos ha generado una crisis operativa en el sistema aéreo nacional, con miles de vuelos cancelados y retrasos de hasta cuatro horas en 40 de los principales aeropuertos del país. La medida busca aliviar la presión sobre los controladores aéreos, quienes continúan trabajando sin recibir salario debido a la falta de presupuesto federal.
El cierre comenzó el 1 de octubre, tras el fracaso del Congreso en aprobar el proyecto de ley de gastos del gobierno del presidente Donald Trump. La paralización ha afectado a múltiples agencias públicas, provocando despidos, suspensiones y el cierre de oficinas federales.
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La Administración Federal de Aviación (FAA) emitió una orden de emergencia para reducir gradualmente el número de vuelos. Este viernes se recortó un 4% de los vuelos internos, cifra que podría aumentar hasta un 20% si el cierre persiste, según advirtió el secretario de Transporte, Sean Duffy. Las aerolíneas han comenzado a implementar políticas de compensación, United Airlines ofrece reembolsos incluso para boletos no reembolsables y permite cambios sin penalidad.
Delta, American Airlines, Southwest y Frontier han adoptado medidas similares, aunque esta última exige el pago de diferencia tarifaria si aplica. Barry Biffle, CEO de Frontier, recomendó a los pasajeros adquirir “boletos de respaldo” para eventos ineludibles, como bodas o funerales, ante la incertidumbre del sistema.
Los efectos ya se sienten en terminales como los de Nueva York, Los Ángeles y Chicago, donde miles de viajeros enfrentan largas esperas y cancelaciones en cadena.
🚫Francia rechaza acuerdo con Mercosur: la ministra de Agricultura asegura que el pacto afectaría a los agricultores franceses, mientras Macron mantiene una postura más abierta pero “vigilante”.
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