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Guayaquil

Ola de robos y extorsiones empaña la venta de monigotes

La emblemática calle Seis de Marzo, epicentro de la venta de monigotes en Guayaquil, enfrenta una crisis de seguridad debido a una reciente ola de asaltos a mano armada. Delincuentes en motocicletas han sembrado el pánico entre comerciantes y visitantes, realizando robos masivos en los que despojan a decenas de personas de sus pertenencias en […]

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La emblemática calle Seis de Marzo, epicentro de la venta de monigotes en Guayaquil, enfrenta una crisis de seguridad debido a una reciente ola de asaltos a mano armada. Delincuentes en motocicletas han sembrado el pánico entre comerciantes y visitantes, realizando robos masivos en los que despojan a decenas de personas de sus pertenencias en un solo recorrido. Esta situación ha transformado el ambiente festivo de la zona en uno de constante tensión y zozobra.

A los robos sistemáticos se suma la amenaza de los denominados «vacunadores», quienes extorsionan a los vendedores exigiendo pagos ilícitos para permitirles trabajar. Ante esta problemática, las autoridades desplegaron recientemente a 40 Agentes de Control Metropolitano e instalaron una carpa policial. Sin embargo, los comerciantes critican que esta intervención ocurrió de manera tardía, tras haberse registrado atracos masivos el pasado 27 de diciembre.

Como resultado de las acciones de respuesta, se logró la captura de dos delincuentes que participaron en los asaltos tras ser captados en video. Gracias al seguimiento del sistema de videovigilancia de Segura EP, las autoridades pudieron rastrear el cambio de vehículo que realizaron los sospechosos para intentar despistarlos. Álex Anchundia, gerente de la entidad, confirmó que el monitoreo continuo fue clave para la ubicación y detención de los implicados.

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Pese a este arresto y al refuerzo de los controles, la sensación de inseguridad persiste entre los ciudadanos que acuden a comprar sus tradicionales «años viejos». Tanto vendedores como compradores lamentan la falta de medidas preventivas previas y solicitan que la presencia policial y municipal sea permanente hasta que finalice la temporada. El objetivo es garantizar que esta tradición guayaquileña pueda desarrollarse sin el temor a ser víctimas de la delincuencia.

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